Más de 7.000 habitantes conviven en las calles de Foios, un municipio que ha destacado siempre por la regularidad de su planta urbana. No en vano, en Foios, a diferencia de lo que sucede en otras muchas poblaciones de Valencia con una larga presencia islámica, no existen apenas las calles sinuosas y estrechas, sino que todo su trazado tiende a las formas amplias y rectilíneas. Este estilo urbanístico abierto y ordenado se ha conservado en las distintas ampliaciones de los límites residenciales de Foios, un pueblo rodeado de huertas, pero en el que la industria jugó un papel fundamental desde principios del siglo XX, algo en lo que tuvo mucho que ver su proximidad y su gran comunicación por carretera y metro con la capital, Valencia.

Se cree que durante la época islámica lo que hoy es Foios fue probablemente una pequeña comunidad rural aglutinada alrededor de una torre de vigilancia y de una modesta mezquita; un ojo más del cinturón defensivo de la capital Balansiya. El origen de Foios como entidad de población, no obstante, se encuentra en una villa romana. Así lo denota su topónimo, derivado del término latino Foveus (‘Hoya’), que aparece documentado por primera vez tras la conquista cristiana llevada a cabo por el rey Jaume I. En esa misma línea apunta también el reciente descubrimiento de lo que podría ser un antiguo asentamiento romano, registrado ya en la página de yacimientos arqueológicos de la Generalitat Valenciana como Vila del Pla de Foios.

Habría muchos hitos históricos de Foios de los que se podría hablar, como por ejemplo el papel que jugó el municipio mientras ostentó el órgano rector de la Acequia Real de Moncada, pero seguramente ninguno ha marcado tanto la idiosincrasia de sus habitantes como la puesta en marcha en 1927 de la Jutera, el hito más importante de la industrialización en la comarca. No en vano, esta instalación textil puesta en marcha por el empresario judío alemán Hugo de Bacharach revolucionó el universo agrícola tradicional de l’Horta Nord, inyectó dinero, creó empleo en toda la comarca; y convirtió a un pequeño pueblo (entonces de poco más de dos mil habitantes) que vivía de la Huerta en un centro industrial de importancia estatal que exportaba a todo el mundo productos fabricados con yute procedente de la India y Bangladesh.

La Jutera, cómo no, será la obligada primera parada en nuestro paseo por los imprescindibles de Foios. ¿Nos acompañáis?

 

Los imprescindibles de Foios

 

1. La Jutera

Todavía muchos vecinos de Foios pueden contar cómo fue el trabajo en La Jutera, que echó el cierre a finales de los años ’80. Las instalaciones de esta industria, que llegaron a ocupar más de 40.000 metros cuadrados, se montaron en las afueras del núcleo urbano, en terreno de huertas, pero el crecimiento de la empresa y el desarrollo urbanístico del pueblo acabaron fusionando pueblo e industria. Hoy, parte de las naves industriales de la antigua Jutera siguen siendo utilizadas por otras empresas que han cogido el testigo del legado industrial. Otras, en cambio, quedaron en el más absoluto abandono. En este 2021, tras años de negociaciones, Foios ha iniciado las obras para reconvertir y urbanizar parte de ese entorno abandonado de la Jutera, que pasará a ser un espacio público municipal, una zona de ocio y disfrute para las familias que, a su vez, será un testimonio vivo para explicar a las generaciones futuras por qué la historia de Foios no se entiende sin el impacto que tuvo en sus ciudadanos La Jutera.

 

2. Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora

El origen de Iglesia de Foios se remonta a los tiempos de la conquista y durante siglos tuvo una gran importancia, como demuestra el hecho de que en el siglo XVII su jurisdicción abarcara a otros pueblos del entorno como Meliana, Albalat dels Sorells y Vinalesa. Aquel templo originario fue derribado en 1729 y un año más tarde se puso la primera piedra de la actual Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, elaborada siguiendo los planos del maestro José Mínguez. Si os acercáis a visitarla, del templo es importante prestar atención a su torre campanario, así como a su amplio interior (con tres naves y un altar mayor), en el que sobresalen varios retablos barrocos y diversas pinturas neoclásicas.

Iglesia de la Asunción de Iglesia Nuestra Señora de la Asuncion en Foios

 

3. Ermita del Santísimo Cristo de la Sangre

Reconstruida en 1942 tras ser derruida durante la Guerra Civil, la Ermita del Santísimo Cristo de la Sangre es un edificio sencillo y de gusto neoclásico situado a poco más de un kilómetro del término municipal de Foios. Enclavada entre huertas, la ermita se levanta junto a la Acequia Mayor, en la zona del Calvario, un punto en el que confluyen cuatro de las partidas del término municipal: la Fila, el Roll, els Alcavons y el Camino de Museros. Por su ubicación, la ermita es un buen punto para iniciar alguna de las numerosas rutas entre huertas que saciarán las ganas de verde y tranquilidad de senderistas y cicloturistas.

Ermita del Santísimo Cristo de la Sangre en Foios

 

4. Arquitectura modernista popular

En Valencia la arquitectura modernista dejó un importante legado en forma de edificios que hoy son puntos calientes de cualquier viaje turístico. Ese estilo arquitectónico derivó en las décadas posteriores en una arquitectura modernista valenciana de clara impronta popular. Foios es un buen muestrario en ese sentido. Un ejemplo son las casas del Carrer de la Unió, llamado así porque sirvió justo de eso, de unión entre las dos partes en que estaba dividido el municipio. En esa calle destacan la casa que hace esquina con la Plaza del Pueblo, Ca German i la casa de José Maria ‘el de Jeroni’. Otros ejemplos de modernismo popular son las casas próximas a la estación: ca Segura, ca els Artillers, ca Macana, ca’ l Ganso, reconocibles todas ellas por el inconfundible estilo de su arquitectura.

arquitectura modernista en Foios

 

5. Gastronomía de kilómetro cero y repostería tradicional

En un lugar muy céntrico de Foios, próximo a la estación de metro de la localidad, se encuentra uno de los grandes restaurantes de la mancomunitat del Carraixet, Jadelu, que ha hecho de la creatividad, la fusión y de su apuesta por las materias primas de la comarca sus señas de identidad. Son famosos sus arroces, pero vale la pena probar todas y cada una de las creaciones que se sirven en su moderno local.

Y si eres amantes del dulce, no puedes abandonar Foios sin visitar alguno de sus hornos tradicionales (El Forn Vell, el Forn Nou o el Horno-Pastelería Mónica) para degustar productos locales como los “rotllets mal fets” o los pasteles de boniato. Mención aparte merecen las Cocas Cristina. Como dijimos recientemente, Foios mantiene una sana rivalidad con el municipio vecino de Albalat dels Sorells para ver quién hace la mejor coca Cristina. En Foios se atribuyen su origen. Puede que sea cierto. O puede que, como dicen los habitantes de los pueblos limítrofes, los vecinos de Foios sean unos bufones jactanciosos que relatan vivencias y se atribuyen propiedades, como la de la Coca Cristina, de manera decididamente exagerada. “¡Bufones, sí, pero de caldo caliente!, responden los foieros y foieras. Y es que, como hemos visto en esta selección de imprescindibles, en Foios tienen razones de sobra para presumir.

Pastel Boniato en horno tradicional de Foios
Imagen cedida por Valencia Culture Magazine