Los imprescindibles del Carraixet: Visita Meliana

Con casi 11.000 habitantes censados, Meliana es el municipio más grande del Carraixet, un pueblo que ha apostado firmemente por la revitalización de la huerta y que a su vez vive de cara al mar Mediterráneo, por lo que su paisaje está salpicado de un contraste de tonos azules y verdes. Situado a apenas 20 minutos en coche del centro de Valencia, Meliana cuenta con conectividad mediante la línea 3 de metro y mediante el tren de cercanías, que para en el núcleo rural de Roca-Cúper, a un paso de la playa de Meliana y de algunos de los restaurantes más emblemáticos de la zona, como Ca Pepico y Ca Xoret. Como toda la mancomunidad del Carraixet, Meliana es un lugar muy recomendable para hacer una escapada, conocer su rico patrimonio, degustar su gastronomía de kilómetro cero, pasear por sus huertas, bañarse en su playa virgen y desconectar del mundanal ruido de la ciudad sin apenas alejarse de ella. ¿Alguien da más?

Los imprescindibles de Meliana

1. El Palacio de Nolla

El Palacio de Nolla, conocido también como «Villa Ivonne» y «Palauet de Noia», tiene su origen en una alquería del siglo XVII, que a raíz de la desamortización de 1844 fue vendida a una familia de la alta burguesía valenciana, los Sagrera, que la utilizó en un principio como casa de campo. Esta familia fue fundamental en la transformación y el apogeo del edificio, ya que Miguel Nolla Bruixet, el marido de Juana Sagrera, una de las hijas de la familia, eligió esta ubicación como sede de su fábrica Mosaicos Nolla. Este hecho ocurrido en 1860 fue trascendental ya que, a partir de entonces, el Palacio se transformó en un muestrario de la empresa y fue revestido, tanto en su interior como en su exterior, con un espectacular y visualmente atractivo conjunto de mosaicos.

Es uno de los edificios más emblemáticos del esplendor industrial valenciano de finales del siglo XIX y principios del XX, formando parte del conjunto fabril creado por Miguel Nolla, cuya actividad empezó en 1864. Dicha empresa fue seguidora de las industrias inglesas, particularmente de Maw (Pitarch y Dalmases, 1982), y creadora del famoso mosaico Nolla, un gres teñido en masa, de gran calidad técnica y resistencia, con el que se hacían teselas para mosaicos. Este material constituía un producto a la vanguardia de las mejoras tecnológicas de la época ya que sus características técnicas permitían una gran durabilidad y resistencia. Las posibilidades de diseño por combinación de las teselas eran casi infinitas y los proyectos de colocación eran de tipo personalizado. Los mosaicos de Nolla merecieron la Medalla de Progreso en la Exposición Universal de Viena (1873) y se presentaron además a la Exposición Universal de París de los años 1867 y 1878, concurriendo también a la de Barcelona de 1888.

El edificio era la residencia de recreo de los propietarios de la fábrica y constituía un muestrario de los productos que se producían en ella. Posee un valor no sólo constructivo, latente en su riqueza de estilos arquitectónicos (antigua alquería rural, clasicismos, goticismos…), sino un gran valor iconográfico por la peculiar y cuidada decoración en sus techos, paredes (papeles pintados, tallas, estucos y mosaicos de gres Nolla) y en sus suelos con las magníficas composiciones del gres de Nolla, que todavía nos ilustran su antigua riqueza. También se trata de un testigo de la época del lujo de la burguesía valenciana de comienzos del s. XX.

En 2010 se redactó el estudio histórico y constructivo, interpretación y puesta en valor del Palauet de Nolla y su azulejería y el anteproyecto de rehabilitación integral del edificio, que ha servido para realizar diferentes fases de intervención. La más reciente y ambiciosa -financiada con fondos europeos FEDER- finalizaba a principios del 2020 y ha permitido la apertura al público de la planta baja. Dichos trabajos de estudio fueron galardonados con el premio European Award for Cultural Heritage / Europa Nostra 2012.

La visita al Palacio Nolla se realiza bajo cita previa los viernes, sábados y domingos. La cita puede conseguirse a través de la app Ayuntamientos de Valencia, disponible tanto en Android como para iOS. Si la tenéis descargada, sólo hay que buscar el municipio de Meliana y dentro del espacio dedicado al pueblo clicar sobre visitas al Palauet y elegir fecha y hora entre las disponibles.

 

2. La ruta Nolla

La Ruta del Mosaico de Nolla tiene su origen en el propio Palacio y el objetivo de poner en valor la repercusión de este material muy utilizado en las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX. El mosaico Nolla fue un bien exportado a múltiples puntos de la Comunidad Valenciana, España y el extranjero, pero Meliana fue el lugar de su crisol y cuenta con un muestrario único en fachadas e interiores de edificios públicos y privados.

Ruta del Mosaico de Nolla

A lo largo del municipio, unas balizas con el logo de la ruta indican las edificaciones que tienen mosaico de Nolla tanto en su interior como en su fachada. Además de admirar las creaciones exteriores y las interiores de los edificios públicos, un código QR permite a los visitantes conocer qué tipo de mosaico contienen cada una de las construcciones, información sobre los mismos (colores, formas, composición, época, etc.) y disfrutar de fotografías que lo ilustran.

El recorrido pasa, por ejemplo, por la Plaça del Pou, un ejemplo muy singular de intervención urbana con Mosaico Nolla en una plaza pública; o por el edificio que alberga el Ayuntamiento de Meliana, ejemplo de construcción civil de estilo modernista en el que el mosaico también juega un papel fundamental. Así hasta 25 puntos de interés que se irán ampliando poco a poco para disfrutar de un itinerario urbano por la cuna de del Mosaico Nolla.

3. Anillo verde con conexión a una de las únicas playas naturales de Valencia:

Para culminar la visita a Meliana nada como disfrutar de un paseo que une las calles del municipio con la huerta y la playa. Pura naturaleza. El anillo verde metropolitano de Valencia presenta dos tramos que pasan por Meliana: el 6 (Moncada-Meliana) y el 7 (Meliana-Port Saplaya). Este último, inaugurado en 2019, conecta al municipio con la playa a través de una ruta que transita entre campos de chufa, huertas hortícolas y, en menor medida, parcelas de cítricos. Un bellísimo mosaico de texturas y colores, salpicado de alquerías tradicionales, con vegetación y cultivos de baja estatura que abren una ventana al mar para goce y disfrute de quienes disfrutan de un paseo en calma en unos escenarios irrepetibles. Además, para llevarse la experiencia completa, nada como llegar a la Playa de Meliana, una de las pocas playas naturales que, según Greenpeace, queda en la Comunidad Valenciana: una playa pequeña y abierta de algo más de un kilómetro de extensión, a la que se accede mediante la pasarela que cruza la carretera V-21. Se trata de un espacio completamente natural, cubierto de arena gruesa y bolos, y protegido por un cordón de dunas en el que destaca una abundante vegetación mediterránea. ¡Un sueño repleto de tranquilidad y belleza a un paso de València!

Playa natural de Valencia - Meliana

4. Degusta la cocina de kilómetro cero

Sin abandonar el municipio de Meliana, quienes se animen a visitar sus calles y su entorno pueden disfrutar de la mejor gastronomía local del territorio de Turismo Carraixet. Productos de la huerta, de kilómetro cero, preparados por algunos de los mejores cocineros de la provincia. Ca Pepico es un imprescindible de la gastronomía valenciana. Recomendado en las guías más prestigiosas, desde Michelín a Repsol, este restaurante situado entre huertas, en el núcleo de Roca, a las afueras de Meliana y en dirección al mar, es un ejemplo paradigmático de cocina de calidad con productos de proximidad. Muy cerca se encuentra también Ca Xoret, otro imprescindible restaurante en el que encontrarse con lo mejor de la tradición culinaria de la zona. En las huertas que unen a Meliana con Foios y Albalat dels Sorells, por su parte, se encuentra La barraca de Toni Montoliu, un escenario ideal para disfrutar de la mejor paella valenciana. Por último, y no menos importante, en las calles del pueblo uno puede desviarse de la Ruta Nolla para disfrutar de la cocina del restaurante El Racó, donde la tradición y la huerta de Meliana marcan una rica y variada oferta gastronómica entre la que, además, se puede disfrutar de una de las especialidades gastronómicas de Meliana: la paella de fetge de bou. Esta variedad de paella da nombre al concurso que el municipio celebra a finales de febrero dentro de la semana gastronómica Menja’t Meliana.

Restaurantes de meliana, KM0